
Managua, Nicaragua. La Organización de las Naciones Unidas criticó el deterioro de las libertades civiles y políticas en Nicaragua, luego de que el gobierno de Daniel Ortega avanzara en una línea política que dejaría al país sin nuevas elecciones competitivas. La advertencia eleva la preocupación internacional sobre el rumbo institucional del país centroamericano.
De acuerdo con reportes de Reuters y AP, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, expresó preocupación por la concentración de poder en manos de Ortega y su esposa, Rosario Murillo, quienes gobiernan bajo una estructura cada vez más cerrada a la oposición.
La situación ha generado alarma porque, según organismos internacionales, el espacio cívico en Nicaragua se encuentra prácticamente bloqueado. En los últimos años, opositores, periodistas, abogados, organizaciones sociales, líderes religiosos y voces críticas han denunciado persecución, cancelación de personerías jurídicas, exilio forzado y restricciones para participar en la vida política.
El posible cierre de la vía electoral profundiza la crisis democrática del país, ya que elimina una de las pocas herramientas formales que tiene la ciudadanía para expresar cambios de gobierno. Para la ONU, impedir la participación de sectores disidentes no solo afecta el derecho al voto, sino también la libertad de expresión, asociación y participación política.
Mientras crecen los cuestionamientos internacionales, el gobierno nicaragüense mantiene su discurso de defensa del orden interno y estabilidad nacional. Sin embargo, para defensores de derechos humanos, la falta de elecciones libres podría consolidar un modelo de poder sin contrapesos, aumentando el aislamiento