
La comunidad jurídica, académica e histórica de República Dominicana perdió este lunes 24 de agosto a una de sus figuras de referencia. Wenceslao Vega Boyrie falleció a los 93 años, dejando una extensa producción dedicada al estudio del Derecho, las instituciones y los procesos históricos que moldearon el ordenamiento jurídico dominicano. Su muerte fue confirmada por familiares y posteriormente difundida por medios nacionales. Nacido en Santiago de los Caballeros en 1932, Vega dedicó buena parte de su vida profesional a investigar y explicar cómo evolucionaron las normas y estructuras judiciales dominicanas desde la época colonial hasta el período contemporáneo.
Vega Boyrie obtuvo el título de doctor en Derecho en la entonces Universidad de Santo Domingo, hoy Universidad Autónoma de Santo Domingo, en 1957. También desarrolló estudios avanzados en Historia vinculados a la Universidad de Sevilla y ejerció como profesor de Historia del Derecho en la Universidad Católica Santo Domingo. Su trayectoria académica lo llevó a formar parte de la Academia Dominicana de la Historia como miembro de número y a mantener vínculos con el Instituto Dominicano de Genealogía. Esa combinación entre formación jurídica e investigación histórica terminó definiendo la mayor parte de su producción intelectual.
Entre sus trabajos más conocidos se encuentra Historia del Derecho Dominicano, una obra convertida con los años en texto de consulta para estudiantes, abogados, jueces e investigadores. La importancia de ese libro puede observarse incluso en su continuidad editorial: registros bibliográficos del Tribunal Constitucional muestran una novena edición publicada en 2016, evidencia de la permanencia de la obra varias décadas después de sus primeras versiones. También escribió sobre la Real Audiencia de Santo Domingo, derecho colonial, terrenos comuneros, la génesis de los códigos dominicanos y la historia de la Corte de Casación.
Su trabajo tuvo un valor particular porque no se limitó a enumerar leyes y fechas. Vega Boyrie buscó reconstruir el contexto en el que surgieron las instituciones jurídicas dominicanas, desde la legislación castellana y el derecho indiano hasta los códigos adoptados después de la Independencia. De esa manera ayudó a relacionar el Derecho actual con acontecimientos políticos, económicos y sociales que explican su formación. Para generaciones de estudiantes, sus investigaciones facilitaron el acceso a documentos y procesos históricos que, de otro modo, permanecían distribuidos entre archivos, colecciones legislativas y fuentes especializadas.
Su biografía también estuvo atravesada por la política dominicana del siglo XX. Acento y Diario Libre destacan su participación juvenil en la oposición a la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo y su vinculación con el Movimiento Revolucionario 14 de Junio. Esa experiencia política formó parte de una generación que confrontó el autoritarismo y posteriormente participó en la construcción intelectual e institucional de la etapa democrática dominicana. Su trayectoria, por tanto, no puede analizarse únicamente desde las bibliotecas o facultades de Derecho: también pertenece a la historia política y social de una época marcada por persecución, resistencia y profundas transformaciones nacionales.
La muerte de Wenceslao Vega Boyrie deja como principal legado una obra que seguirá siendo consultada mucho después de su desaparición física. En un país donde buena parte de la historia jurídica puede resultar difícil de rastrear para quienes no tienen acceso directo a archivos especializados, sus libros contribuyeron a organizar y transmitir ese conocimiento. Su aporte consistió en explicar no solo qué leyes tuvo República Dominicana, sino cómo y por qué fueron apareciendo sus instituciones. Por esa razón, su fallecimiento representa una pérdida que trasciende al ejercicio profesional del Derecho: desaparece uno de los investigadores que dedicó décadas a construir una memoria escrita del desarrollo jurídico dominicano.