
La Generadora San Felipe Andrés I, una nueva central de ciclo combinado a gas natural ubicada en Punta Caucedo, Boca Chica, alcanzó aproximadamente el 92 % de avance y está proyectada para iniciar operaciones en mayo de 2027. La planta tendrá una capacidad total de generación estimada en 467 megavatios.
El presidente Luis Abinader y funcionarios vinculados al sector eléctrico realizaron un recorrido por las instalaciones para observar los principales componentes del proyecto. Entre ellos se encuentran la turbina de gas, turbina de vapor, caldera de recuperación, torres de enfriamiento, planta de tratamiento de agua, transformadores y subestación.
Según los desarrolladores, aproximadamente 400 MW de la capacidad estarán contratados durante 15 años como resultado de una licitación pública internacional realizada por las empresas distribuidoras. El proyecto es desarrollado con capital privado por Nexgen Capital y Generadora San Felipe.
La central funcionará mediante tecnología de ciclo combinado, un sistema que aprovecha el calor producido inicialmente por una turbina para generar posteriormente vapor y obtener energía adicional. Sus promotores sitúan la eficiencia neta prevista alrededor del 64 %, uno de los puntos utilizados para destacar la competitividad de la instalación.
La incorporación de nuevos megavatios resulta importante por el crecimiento continuo de la demanda energética dominicana. El aumento de viviendas, industrias, comercios, centros turísticos y aparatos de climatización obliga al sistema a disponer de suficiente capacidad para responder incluso durante los momentos de mayor consumo.
No obstante, aumentar generación constituye solamente una parte del desafío eléctrico. República Dominicana todavía debe enfrentar pérdidas técnicas y no técnicas, dificultades financieras de las distribuidoras, interrupciones en determinadas zonas y la necesidad de expandir redes de transmisión para que la nueva energía pueda llegar eficientemente a los consumidores.
Si el cronograma se mantiene, San Felipe Andrés I comenzaría a aportar energía firme en 2027. Sus desarrolladores estiman que podría representar alrededor del 13 % de la demanda anual del SENI, una cifra relevante dentro de la estrategia para ampliar las reservas y reducir riesgos de insuficiencia de generación.