Estados Unidos declara desastre por sequía en 26 municipios de Puerto Rico

El cadáver de un pez en la orilla del agua, en el embalse Carraizo, en medio de una sequía en curso en Trujillo Alto, Puerto Rico, el miércoles 5 de agosto de 2026. (AP Foto/Alejandro Granadillo)

El Gobierno de Estados Unidos declaró este miércoles la existencia de un desastre por sequía en 26 de los 78 municipios de Puerto Rico, mientras una parte considerable de la isla enfrenta condiciones de escasez de agua que ya afectan agricultura, embalses y abastecimiento doméstico. La determinación fue adoptada por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, USDA, y permite que agricultores y productores de las zonas incluidas puedan solicitar programas de asistencia y préstamos de emergencia destinados a enfrentar pérdidas ocasionadas por la falta prolongada de lluvias.

Entre los municipios cubiertos aparecen Cabo Rojo, Ponce, Yauco, Aibonito y Lares, además de otras jurisdicciones agrícolas. Las dimensiones de la sequía son significativas: más de un 33 % del territorio puertorriqueño estaba clasificado bajo sequía extrema y otro 30 % bajo sequía severa, según los datos citados por Associated Press. Esto significa que más de seis de cada diez partes del territorio insular se encuentran dentro de las dos categorías de mayor gravedad señaladas en esos reportes.

Los efectos sobre el campo comenzaron mucho antes de la declaración federal. Productores de vegetales, café, cacao, plátano y otras cosechas han reportado pérdidas asociadas a la falta de agua. Algunos agricultores redujeron o detuvieron operaciones desde mayo y los ganaderos también han enfrentado problemas para alimentar a sus animales. La declaración del USDA busca proporcionar una vía financiera para quienes puedan documentar las pérdidas, aunque no sustituye el agua necesaria para recuperar inmediatamente los cultivos ni garantiza que todos los productores afectados recibirán automáticamente una compensación.

La situación alcanza también a las ciudades. Julio fue, según los datos meteorológicos citados por AP, el mes más seco registrado en San Juan en más de 120 años y el segundo más caluroso para la capital. Ante el deterioro de los niveles de agua, el Gobierno de Puerto Rico ya había declarado una emergencia a finales de julio y movilizado a la Guardia Nacional para apoyar tareas relacionadas con transporte, distribución y purificación del recurso. En distintos sectores se adoptaron además esquemas de racionamiento que dejan a más de 180,000 clientes sin servicio durante períodos alternados de 48 horas.

La crisis tiene además un componente estructural que va más allá de la meteorología. Puerto Rico arrastra desde hace años problemas de pérdidas, envejecimiento y falta de mantenimiento en parte de su infraestructura de agua. Esas deficiencias pueden amplificar los efectos de una temporada excepcionalmente seca porque disminuyen la capacidad del sistema para administrar reservas limitadas. En otras palabras, una sequía severa genera naturalmente menos disponibilidad, pero una red vulnerable puede convertir esa escasez en interrupciones aún mayores para las comunidades.

Meteorólogos relacionan las condiciones actuales con El Niño, fenómeno natural que puede modificar patrones de lluvia y temperatura en el Caribe y otras regiones. Al mismo tiempo, el Servicio Nacional de Meteorología mantenía este miércoles alertas por calor extremo en numerosas zonas de Puerto Rico, aumentando el estrés sobre la población y las reservas de agua. La declaración federal para los 26 municipios es principalmente una medida de asistencia agrícola; no significa que la sequía haya terminado ni que todos los problemas de abastecimiento estén cubiertos por ayuda federal. La verdadera recuperación dependerá de lluvias sostenidas, manejo de embalses y mejoras estructurales en un sistema hídrico sometido actualmente a una de sus mayores presiones recientes.

Saúl Moya

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Saúl Moya