
Más del 70 % de los hechos violentos registrados actualmente en República Dominicana estaría relacionado con conflictos sociales y de convivencia, según explicó la procuradora general Yeni Berenice Reynoso. La cifra representa un incremento frente al rango histórico de entre 58 % y 60 % y refleja un problema que va mucho más allá de la delincuencia organizada o los robos tradicionales.
Entre las causas aparecen discusiones entre vecinos, problemas familiares, disputas por estacionamientos, consumo de alcohol, conflictos sentimentales y contaminación sónica. Muchos de estos episodios comienzan como desacuerdos aparentemente menores, pero pueden escalar hasta agresiones graves cuando intervienen armas, intoxicación alcohólica o ausencia de mecanismos de mediación.
Uno de los datos más llamativos corresponde al ruido. Solo en el Gran Santo Domingo se han registrado este año más de 82,000 reportes relacionados con contaminación sónica, con Santo Domingo Este entre las zonas donde se concentra una proporción importante de las denuncias recibidas por las autoridades.
La procuradora también destacó el peso de la violencia de género, intrafamiliar y sexual. Durante 2025 fueron recibidas más de 73,000 denuncias dentro de esas categorías, incluyendo aproximadamente 26,000 casos relacionados con amenazas, cifras que muestran la necesidad de intervenir conflictos antes de que evolucionen hacia agresiones más graves.
Reynoso considera necesario construir un pacto nacional de convivencia que involucre a instituciones estatales, gobiernos locales, comunidades, familias y organizaciones sociales. El argumento central es que la Policía y el Ministerio Público pueden responder después de un delito, pero no pueden resolver por sí solos las causas culturales y sociales que originan miles de confrontaciones cotidianas.
La situación obliga también a revisar mecanismos de mediación comunitaria y prevención. Cuando una disputa vecinal o familiar puede resolverse tempranamente mediante autoridades locales o servicios especializados, existe mayor posibilidad de evitar que termine en lesiones, homicidios o procesos judiciales que dejan consecuencias permanentes.
Los datos muestran que una parte considerable del desafío de seguridad dominicano se encuentra dentro de hogares, barrios y relaciones cotidianas. Reducir la violencia requerirá, por tanto, combinar persecución del delito con políticas de salud mental, convivencia, control de armas, regulación del ruido y atención temprana de amenazas y conflictos familiares.