
La Asociación Dominicana de Profesores advirtió que el 57 % de las escuelas del país presenta problemas de infraestructura, una situación que genera preocupación a pocos días del inicio del año escolar. El señalamiento coloca nuevamente bajo presión al sistema educativo, especialmente en comunidades donde los planteles enfrentan filtraciones, grietas, baños deteriorados, falta de mantenimiento o espacios insuficientes para recibir a los estudiantes.
El dato preocupa porque no se trata únicamente de paredes dañadas o aulas sin pintar. Cuando una escuela tiene fallas estructurales o condiciones precarias, el proceso educativo completo se ve afectado. Los estudiantes reciben clases en ambientes menos seguros, los docentes trabajan con limitaciones y las familias pierden confianza en la capacidad del sistema para garantizar una educación digna desde el primer día.
Según la ADP, los problemas de infraestructura se arrastran desde hace años y se agravan cuando las reparaciones llegan tarde o no se completan antes del calendario escolar. En algunas comunidades, las asociaciones de padres han denunciado centros con techos filtrados, mobiliario dañado, falta de agua, instalaciones eléctricas deficientes y aulas improvisadas. Estas condiciones obligan muchas veces a reorganizar tandas, mover estudiantes o iniciar docencia de manera parcial.
El Ministerio de Educación enfrenta el reto de responder con rapidez, pero también con soluciones sostenibles. Reparar escuelas de emergencia puede resolver situaciones puntuales, aunque no necesariamente atiende el problema de fondo: una red escolar que necesita mantenimiento preventivo, supervisión constante y planificación territorial. La falta de aulas y el deterioro físico de planteles suelen combinarse, creando un escenario complejo para directores y comunidades educativas.
El tema tiene un impacto directo en el aprendizaje. Un estudiante que recibe clases en un aula calurosa, con goteras o sin condiciones básicas difícilmente se concentra igual que uno en un ambiente adecuado. Lo mismo ocurre con los maestros, que deben enseñar en medio de limitaciones materiales y, al mismo tiempo, cumplir metas curriculares. La infraestructura no es un detalle decorativo: forma parte esencial de la calidad educativa.
La advertencia de la ADP llega en un momento clave, cuando el país se prepara para abrir las aulas y miles de familias organizan el regreso a clases. Si las autoridades no intervienen con medidas concretas, el inicio del año escolar podría verse marcado por denuncias, retrasos y protestas en distintas comunidades. El desafío inmediato es garantizar que los estudiantes no solo entren a la escuela, sino que encuentren espacios seguros, funcionales y preparados para aprender.