
La Habana, Cuba. Cuba vuelve a quedar bajo una fuerte presión energética ante un apagón masivo que podría dejar sin servicio eléctrico, de forma simultánea, a cerca del 67 % del país. La situación afecta a millones de ciudadanos que, según reportes, apenas recibirían entre dos y tres horas de electricidad durante la jornada, en medio de una crisis que se ha vuelto parte de la vida diaria en la isla.
De acuerdo con informaciones publicadas por Noticias SIN, la estatal Unión Eléctrica de Cuba proyectó una disponibilidad muy inferior a la demanda nacional, lo que obliga a aplicar cortes prolongados para evitar un colapso mayor del sistema. La diferencia entre la energía que se puede generar y la que necesita la población mantiene al país en una situación crítica.
El problema no es nuevo. Cuba arrastra desde hace años una crisis eléctrica marcada por termoeléctricas envejecidas, falta de combustible, averías constantes y dificultades económicas para sostener el sistema. A esto se suman apagones anteriores que han afectado la producción, los servicios, la conservación de alimentos, el transporte y la rutina básica de las familias.
La falta de electricidad también golpea con fuerza a pequeños negocios, hospitales, centros educativos y hogares donde muchas personas dependen de la corriente para refrigerar alimentos, bombear agua o comunicarse. En varias comunidades, los apagones prolongados han aumentado el malestar social y la incertidumbre sobre cuándo podrá estabilizarse el servicio.
El nuevo episodio confirma la profundidad de la crisis energética cubana. Más que un corte aislado, se trata de una señal de agotamiento de un sistema que necesita soluciones urgentes, inversión y capacidad de generación estable para evitar que millones de personas sigan viviendo entre apagones, calor y limitaciones diarias.