
Un fuerte terremoto de magnitud 7.1 sacudió este martes la isla de Kyushu, al sur de Japón, provocando daños importantes en infraestructuras, cortes eléctricos, suspensión de servicios de transporte y reportes de personas atrapadas tras el colapso parcial de un centro comercial.
El sismo se registró en la prefectura de Kumamoto, una zona que ya ha sido golpeada por terremotos devastadores en el pasado. La fuerza del movimiento fue suficiente para dañar carreteras, puentes, viviendas y provocar la interrupción temporal de trenes y vuelos en la región.
Uno de los puntos más afectados fue el centro comercial Aeon Mall, donde parte de la estructura cedió y entre 20 y 30 empleados habrían quedado desaparecidos o atrapados, según reportes preliminares. Equipos de rescate fueron enviados al lugar para localizar sobrevivientes y evaluar la estabilidad del edificio.
Las autoridades japonesas emitieron inicialmente una alerta de tsunami para zonas costeras, aunque la advertencia fue levantada pocas horas después. También se informó que las plantas nucleares cercanas no presentaban anomalías tras el movimiento telúrico.
El Gobierno pidió a la población mantenerse alerta ante posibles réplicas, especialmente en áreas donde las construcciones quedaron debilitadas. Japón, ubicado en una de las zonas sísmicas más activas del mundo, cuenta con protocolos avanzados, pero la magnitud del evento obligó a una rápida movilización de emergencia.
La prioridad ahora es rescatar a las personas atrapadas, restablecer los servicios básicos y evaluar el alcance real de los daños. El terremoto revive el recuerdo de los sismos que golpearon Kumamoto en 2016 y vuelve a demostrar la vulnerabilidad del país ante eventos naturales extremos.