
Corea del Norte lanzó este miércoles un nuevo misil balístico desde la zona de Wonsan hacia el mar del Este, también conocido como mar de Japón, según informaron autoridades militares de Corea del Sur. El proyectil fue detectado aproximadamente a las 6:00 de la mañana y representa otra demostración de fuerza en un momento de elevada tensión regional.
El lanzamiento ocurrió apenas seis días después de otra prueba de armamento norcoreana y pocos días antes del inicio de las grandes maniobras militares conjuntas Ulchi Freedom Shield desarrolladas anualmente por Estados Unidos y Corea del Sur.
Pyongyang considera tradicionalmente estos ejercicios como ensayos para una posible invasión y suele responder mediante pruebas de misiles, movimientos de tropas o declaraciones militares. Washington y Seúl sostienen que las maniobras tienen carácter defensivo y buscan mejorar la coordinación frente a posibles amenazas procedentes del Norte.
Corea del Norte continúa desarrollando misiles de diferentes alcances y tecnologías mientras mantiene su programa nuclear. Naciones Unidas ha aprobado durante años resoluciones que restringen sus pruebas balísticas, pero el Gobierno de Kim Jong Un sostiene que el país necesita esas capacidades para defenderse frente a Estados Unidos y sus aliados.
La situación se complica por la creciente cooperación militar entre Corea del Norte y Rusia. Washington y Seúl han denunciado transferencias de armamento y apoyo norcoreano a Moscú, mientras Pyongyang habría obtenido a cambio experiencia, recursos y posibilidades de cooperación tecnológica.
Japón también sigue cuidadosamente cada lanzamiento debido a que algunos misiles norcoreanos pueden atravesar o aproximarse a su territorio. Tokio mantiene sistemas de alerta y defensa mientras trabaja junto a Washington y Seúl para compartir información sobre trayectorias y características de los proyectiles.
El nuevo lanzamiento aumenta la posibilidad de que las maniobras de la próxima semana provoquen una sucesión de nuevas pruebas y respuestas militares. La península coreana continúa siendo uno de los puntos donde un error de cálculo podría transformar rápidamente una demostración de fuerza en una crisis mucho más peligrosa.