Nepal busca a casi 3,000 desaparecidos mientras sobrevivientes emergen cuatro días después de la catástrofe del Himalaya

La emergencia en Nepal entró este sábado 29 de agosto en una nueva y dramática etapa. Ya no se trata solamente de contabilizar las consecuencias de la inundación que devastó la frontera con China, sino de una gigantesca operación contrarreloj para localizar a casi 3,000 personas que continúan desaparecidas. El balance confirmado aumentó a 669 muertos en territorio nepalí y siete en el Tíbet, elevando a 676 las víctimas contabilizadas entre ambos lados de la frontera. Mientras las familias esperan información, rescatistas siguen encontrando personas con vida cuatro días después del desastre, manteniendo abierta una pequeña ventana de esperanza.

Más de 3,700 personas ya han sido rescatadas solamente en Nepal. Helicópteros militares y civiles han realizado evacuaciones desde comunidades aisladas, trasladando heridos, adultos mayores, niños y familias que quedaron atrapadas después de que la corriente destruyera carreteras y puentes. Las operaciones aéreas tuvieron que ser suspendidas temporalmente este sábado debido al mal tiempo, demostrando hasta qué punto las condiciones meteorológicas continúan dificultando el acceso a los lugares más golpeados. Cuando las condiciones mejoraron, las operaciones fueron reanudadas.

Uno de los puntos que concentra mayor preocupación es el proyecto hidroeléctrico Upper Trishuli-1, donde más de cien personas podrían encontrarse atrapadas dentro de un túnel lleno de barro. Nepal ha solicitado especialistas y asistencia técnica para intervenir en áreas de esta naturaleza, incluyendo expertos procedentes de India y China. A diferencia de los primeros días, cuando el país consideraba suficientes sus propios equipos de búsqueda y rescate, la magnitud de determinados desafíos técnicos ha llevado al Gobierno a buscar cooperación especializada. Localizar a las personas atrapadas en estructuras subterráneas se ha convertido en una de las operaciones más delicadas.

La dimensión internacional del desastre también se ha hecho mucho más evidente. Entre quienes permanecen sin localizar figuran alrededor de 540 ciudadanos extranjeros, muchos de ellos peregrinos indios que viajaban por la región del Himalaya. En total, personas de decenas de nacionalidades han aparecido en diferentes listas de desaparecidos. En hospitales y centros de información de Katmandú, familiares continúan mostrando fotografías y consultando registros en busca de alguna confirmación. La dificultad para identificar algunos cuerpos recuperados ha obligado a las autoridades a recoger muestras de ADN, mientras en determinados lugares el estado de los restos está complicando los procedimientos convencionales de identificación.

A la emergencia humanitaria comienza ahora a sumarse una crisis económica de enormes proporciones. El ministro de Finanzas de Nepal calcula preliminarmente que la reconstrucción podría requerir entre 4,000 y 5,000 millones de dólares. Viviendas, carreteras, puentes, centrales eléctricas y otras infraestructuras fueron destruidas o gravemente dañadas. El Gobierno ha comenzado a solicitar apoyo internacional mientras India, China y otros países movilizan suministros, asistencia y especialistas. La recuperación será especialmente complicada en las comunidades montañosas donde reconstruir carreteras y redes eléctricas puede requerir meses o incluso años.

Al mismo tiempo, los científicos y equipos de emergencia continúan observando las montañas porque el peligro todavía no ha desaparecido completamente. Dos lagos situados aguas arriba permanecen bajo vigilancia después del colapso glaciar que desencadenó la catástrofe. Las autoridades chinas informaron este sábado que uno de los lagos formados tras el desastre ha comenzado a reducirse gradualmente, disminuyendo el riesgo inmediato de una nueva ruptura catastrófica, pero un segundo depósito de mayor tamaño también ha sido identificado y todavía existen interrogantes sobre su profundidad y estabilidad. Drones, radares y sistemas de vigilancia permanecen activos las 24 horas. Así, cuatro días después de la tragedia, Nepal enfrenta simultáneamente tres desafíos: encontrar a miles de desaparecidos, rescatar a quienes todavía puedan estar vivos y evitar que la inestabilidad del Himalaya provoque una segunda emergencia.

Saúl Moya

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