Muere Román Ramos Uría, el empresario que transformó La Sirena en un símbolo del comercio dominicano

El fallecimiento del empresario español Román Ramos Uría, fundador de Grupo Ramos y principal figura detrás de la expansión moderna de La Sirena, marca la despedida de uno de los nombres más influyentes del comercio dominicano. Ramos Uría murió a los 84 años, dejando una trayectoria empresarial vinculada directamente al crecimiento del sector retail en República Dominicana y a la construcción de una de las compañías más reconocidas por varias generaciones de consumidores. Su familia y Grupo Ramos comunicaron su partida, destacando una vida dedicada al trabajo, a la empresa y al país que eligió como hogar. Fuentes como elDinero y Revista Mercado reseñaron su fallecimiento y el peso de su legado en la economía nacional.

Nacido en Pola de Allande, Asturias, España, Román Ramos llegó a República Dominicana en 1959, cuando apenas era un joven de 17 años. Su historia empresarial comenzó desde abajo, con disciplina y una visión de progreso que con el tiempo lo convertiría en un referente del comercio nacional. En 1963 ingresó como empleado a La Sirena, una tienda ubicada en la avenida Mella que para entonces funcionaba como un establecimiento comercial tradicional. Dos años después, en medio de un contexto nacional difícil por la Revolución de Abril de 1965, tomó una decisión que cambiaría su vida y también parte de la historia comercial del país: adquirir el negocio y comenzar a transformarlo.

A partir de esa apuesta nació el proyecto empresarial que décadas más tarde se consolidaría como Grupo Ramos. Bajo su liderazgo, La Sirena dejó de ser una tienda limitada a un formato tradicional y empezó a evolucionar hacia un modelo comercial más moderno, organizado y cercano a las nuevas necesidades de los consumidores dominicanos. Ramos Uría impulsó prácticas que hoy parecen comunes, pero que en su momento representaron cambios importantes, como el autoservicio, los precios fijos y la ampliación de la oferta de productos en espacios comerciales más completos. Medios como El Día resaltan que esa visión ayudó a cambiar la manera de comprar en República Dominicana.

Con el paso de los años, Grupo Ramos amplió su presencia con marcas y formatos como La Sirena, Super Pola, Aprezio y Multiplaza, convirtiéndose en uno de los principales grupos comerciales del país. El crecimiento de la empresa no solo se reflejó en nuevas tiendas, sino también en la generación de miles de empleos directos, el fortalecimiento de proveedores locales y la modernización de la experiencia de compra en distintas ciudades dominicanas. Román Ramos entendió que el comercio no podía quedarse estático y que debía adaptarse al consumidor, a la urbanización y al desarrollo económico del país. Esa capacidad de anticiparse fue una de las claves de su permanencia.

Más allá de los números, su figura fue asociada a una cultura empresarial basada en el trabajo constante, la palabra empeñada, la humildad y el respeto a las personas. En 2005 cedió la presidencia ejecutiva de la empresa a su hija, Mercedes Ramos, aunque continuó vinculado al Consejo de Directores y al proceso de institucionalización del grupo. Esa transición permitió que la compañía mantuviera continuidad familiar y profesional, un aspecto importante en empresas que buscan trascender a su fundador. En 2025, Ramos Uría recibió la nacionalidad dominicana por naturalización privilegiada, reconocimiento a sus aportes y a su trayectoria en el país, según reseñó elDinero.

La muerte de Román Ramos Uría deja un vacío en el empresariado dominicano, pero también un legado visible en cada tienda, en cada empleo generado y en la forma en que Grupo Ramos pasó a formar parte de la vida cotidiana de millones de personas. Su historia resume el camino de un inmigrante que llegó joven al país, trabajó con perseverancia y logró convertir una oportunidad comercial en una organización de alcance nacional. Con su partida, República Dominicana despide a un empresario que no solo fundó un grupo comercial, sino que ayudó a modernizar una parte esencial de la economía urbana dominicana.

Saúl Moya

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