
Keiko Fujimori asumió este 28 de julio la Presidencia de Perú para el período 2026-2031, convirtiéndose en la primera mujer elegida por voto popular para dirigir el país.
Su llegada al poder ocurre después de una segunda vuelta extremadamente cerrada frente al candidato Roberto Sánchez. El Jurado Nacional de Elecciones la proclamó presidenta electa el 3 de julio y posteriormente le entregó sus credenciales oficiales.
La juramentación marca el regreso del fujimorismo al poder, una corriente política que conserva una base fuerte de apoyo, pero que también genera profundas divisiones dentro de la sociedad peruana por el legado de Alberto Fujimori.
Keiko llega al cargo en su cuarto intento presidencial, luego de años marcados por derrotas electorales, procesos judiciales y una presencia constante en la política nacional. Su triunfo representa un giro importante en la historia reciente del país.
Entre sus principales retos estarán estabilizar la relación con el Congreso, enfrentar la inseguridad, atender la economía y recuperar la confianza ciudadana en las instituciones, en un país que ha tenido una fuerte inestabilidad política durante la última década.
El inicio de su gobierno será observado de cerca dentro y fuera de Perú. Sus primeras decisiones marcarán el tono de una gestión que nace con expectativa, presión política y un margen electoral estrecho.