Fuerte sismo sacude la zona volcánica de Nápoles y deja decenas de heridos

Un terremoto de magnitud 4.7 estremeció la zona de los Campos Flégreos, al oeste de Nápoles, y dejó al menos 26 personas heridas, además de daños materiales y evacuaciones preventivas. El movimiento ocurrió en un área especialmente vigilada por las autoridades italianas debido a su actividad volcánica y sísmica, lo que aumentó la preocupación entre residentes que desde hace meses conviven con temblores frecuentes y advertencias de monitoreo constante.

El sismo se sintió con fuerza en comunidades cercanas como Pozzuoli y Giugliano, donde varias personas recibieron asistencia médica tras sufrir golpes, crisis nerviosas o lesiones provocadas por desprendimientos y daños estructurales. De acuerdo con los reportes iniciales, al menos 300 residentes fueron evacuados de manera preventiva mientras técnicos y equipos de emergencia evaluaban edificios, calles y zonas expuestas a nuevos riesgos.

Las autoridades también reportaron afectaciones en el suministro eléctrico, caída de materiales, deslizamientos y daños en infraestructuras cercanas al litoral, incluyendo sectores del área de Pozzuoli. Aunque no se ha informado de víctimas mortales, los organismos de socorro mantuvieron inspecciones durante la noche y no descartaron nuevas evacuaciones si las revisiones estructurales determinan que algunas viviendas o edificaciones no son seguras para ser habitadas.

El epicentro se ubicó en los Campos Flégreos, una extensa caldera volcánica considerada una de las zonas geológicas más sensibles de Europa. Allí se registra desde hace años un fenómeno conocido como bradisismo, que provoca elevaciones y descensos del terreno y suele estar acompañado de enjambres sísmicos. Por eso, aunque un terremoto de magnitud 4.7 no siempre causa grandes daños en otras regiones, en esta área puede sentirse con intensidad debido a la poca profundidad de los eventos y a la vulnerabilidad de algunas construcciones.

Tras el primer temblor se registraron decenas de réplicas, lo que mantuvo a muchos residentes fuera de sus casas por temor a nuevos movimientos. Las autoridades habilitaron espacios temporales de acogida para personas desplazadas y reforzaron la presencia de equipos de protección civil, bomberos y personal sanitario. La prioridad inmediata es atender a los afectados, revisar las estructuras dañadas y evitar que la población regrese a lugares que puedan representar peligro.

El terremoto vuelve a poner bajo presión los planes de prevención en los alrededores de Nápoles, donde viven cientos de miles de personas dentro o cerca de áreas consideradas de riesgo volcánico. Aunque los expertos no han señalado una erupción inminente, el aumento de la actividad sísmica mantiene abiertas las discusiones sobre evacuación, infraestructura, rutas de emergencia y preparación ciudadana. Por ahora, las autoridades insisten en seguir los boletines oficiales y no difundir información no verificada.

Saúl Moya

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