
Los casos confirmados de dengue en República Dominicana aumentaron a 245, luego de que las autoridades sanitarias reportaran seis nuevas confirmaciones dentro del sistema de vigilancia epidemiológica. Aunque el Ministerio de Salud Pública asegura que la situación se mantiene bajo control, el incremento vuelve a llamar la atención sobre una enfermedad que suele ganar fuerza en temporadas de calor, lluvias y acumulación de agua.
El dengue es transmitido por el mosquito Aedes aegypti, que se reproduce principalmente en recipientes con agua limpia acumulada dentro y alrededor de las viviendas. Por eso, más allá de las acciones oficiales, la prevención depende en gran parte de la participación de las familias y las comunidades. Tanques destapados, botellas, cubetas, gomas viejas, floreros y cualquier envase abandonado pueden convertirse en criaderos si no se eliminan o se manejan correctamente.
Salud Pública ha insistido en que el país no se encuentra en una situación de alarma epidemiológica, pero el comportamiento de la enfermedad obliga a mantener vigilancia activa. En años anteriores, el dengue ha provocado brotes importantes cuando se combinan factores como altas temperaturas, lluvias frecuentes, deficiencias en el manejo de basura y baja eliminación de criaderos en zonas urbanas y rurales.
La preocupación aumenta porque los síntomas del dengue pueden confundirse al inicio con otros virus comunes. Fiebre alta, dolor de cabeza, malestar general, dolor detrás de los ojos, dolores musculares y erupciones en la piel son señales que requieren atención. En casos más delicados, pueden aparecer dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, sangrado o decaimiento marcado, síntomas que deben ser evaluados de inmediato por personal médico.
Las autoridades sanitarias tienen el reto de fortalecer la fumigación focalizada, la orientación comunitaria y la respuesta temprana en centros de salud. Sin embargo, los especialistas suelen recordar que la fumigación por sí sola no resuelve el problema si no se eliminan los criaderos. El mosquito se reproduce con rapidez, y un descuido de pocos días puede multiplicar el riesgo en barrios completos.
El aumento a 245 casos debe servir como advertencia preventiva, no como motivo de pánico. La clave está en actuar antes de que los números suban con mayor velocidad: tapar recipientes, eliminar agua acumulada, acudir temprano al médico ante síntomas sospechosos y evitar la automedicación. El dengue sigue siendo una amenaza manejable, pero solo si las autoridades y la ciudadanía trabajan al mismo tiempo.