
Los miembros del Cuerpo de Bomberos de Jicomé, en el municipio Esperanza de la provincia Valverde, enfrentan una situación crítica debido al deterioro del inmueble donde funciona su estación y a la posibilidad de tener que abandonar el lugar, que fue prestado por un particular hace más de una década.
La estructura presenta daños visibles que, según residentes y miembros de la comunidad, constituyen un peligro incluso para los propios bomberos. El inmueble es una construcción principalmente de madera y zinc que ha requerido reparaciones improvisadas durante los años de funcionamiento.
A las dificultades estructurales se suma la reclamación del propietario del terreno e inmueble, quien busca recuperar la propiedad. Esto coloca a los socorristas ante la posibilidad de quedarse sin una sede desde donde atender incendios, accidentes y otras emergencias de la comunidad.
Actualmente el cuerpo cuenta con 13 miembros, pero dispone únicamente de tres equipos completos para combatir incendios. Tampoco cuenta con las herramientas especializadas necesarias para intervenir adecuadamente en determinados accidentes de tránsito y operaciones de rescate.
La situación del transporte es igualmente limitada. La estación dispone de un solo camión contra incendios y ese vehículo tampoco pertenece formalmente al organismo, pues también fue facilitado para que los bomberos pudieran responder a las emergencias de la zona.
Comunitarios han pedido una intervención de las autoridades para evitar que el problema continúe deteriorándose. Su preocupación principal es que una emergencia de gran magnitud encuentre al organismo sin instalaciones, equipos o medios suficientes para responder oportunamente.
El caso pone nuevamente sobre la mesa las condiciones de trabajo de algunos cuerpos de bomberos del interior del país. Mientras se determina qué ocurrirá con el inmueble, los socorristas de Jicomé continúan ofreciendo servicio desde una instalación que ellos mismos reconocen como insuficiente para las necesidades de la población.