Ataques con drones golpean varias regiones rusas y elevan la tensión con Ucrania

Una nueva oleada de ataques ucranianos con drones dejó al menos ocho personas muertas en varias regiones de Rusia durante la noche del 2 de agosto, según informaron autoridades regionales rusas citadas por Reuters. El Ministerio de Defensa de Rusia aseguró que sus sistemas antiaéreos derribaron 635 drones en una sola noche, una cifra que no ha podido ser verificada de manera independiente y que refleja la intensidad creciente de los ataques a larga distancia dentro del conflicto.

Entre las zonas afectadas figura la región de Bélgorod, donde las autoridades reportaron la muerte de un menor tras el impacto de un dron cerca de un área de juegos. También se informaron víctimas en Sarátov, Udmurtia y otras regiones rusas, además de daños en infraestructura civil e industrial. En la ciudad de Engels, dentro de Sarátov, funcionarios locales señalaron que un dron impactó un edificio residencial, dejando al menos dos fallecidos y afectaciones materiales.

Los ataques también alcanzaron objetivos económicos y logísticos. En la región de Samara, un almacén de Wildberries, una de las mayores plataformas de comercio electrónico de Rusia, fue impactado por drones, aunque el gobernador regional afirmó que no hubo víctimas en ese punto. El incendio generado por el ataque obligó a movilizar equipos de emergencia, mientras las autoridades evaluaban la magnitud de los daños.

Ucrania no comentó de inmediato todos los señalamientos rusos, pero en los últimos meses ha intensificado sus operaciones con drones contra instalaciones petroleras, bases aéreas, depósitos de combustible, centros logísticos e infraestructura vinculada al esfuerzo militar ruso. Kiev sostiene que estos ataques buscan debilitar la capacidad de Moscú para sostener la guerra, aunque los impactos en zonas civiles siguen aumentando la preocupación internacional.

La ofensiva ocurre en paralelo a nuevos ataques rusos contra territorio ucraniano. De acuerdo con reportes internacionales, Rusia también bombardeó ciudades ucranianas, incluyendo Zaporizhzhia, donde se registraron muertos y heridos tras el uso de bombas planeadoras. Este intercambio muestra una escalada sostenida en la guerra, con ambos países recurriendo cada vez más a ataques de largo alcance lejos de la línea directa del frente.

La cifra de 635 drones derribados, difundida por Moscú, sitúa el episodio entre las mayores ofensivas aéreas recientes atribuidas a Ucrania contra territorio ruso. Sin embargo, como ocurre con frecuencia en escenarios de guerra, los balances oficiales deben manejarse con cautela hasta que existan verificaciones independientes. Lo confirmado hasta ahora es que los ataques dejaron víctimas, daños y una nueva señal de que el conflicto continúa expandiéndose hacia zonas cada vez más alejadas del campo de batalla tradicional.

Saúl Moya

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