Abinader asume presidencia del PRM y reorganiza el partido rumbo a las elecciones de 2028

El Partido Revolucionario Moderno escogió el domingo al presidente Luis Abinader como nuevo presidente de la organización mediante una plancha única de consenso. La decisión coloca al actual jefe del Estado al frente del partido gobernante durante una etapa decisiva en la que deberá organizar su transición política hacia las elecciones presidenciales de 2028.

La nueva dirección incluye a Deligne Ascención como primer vicepresidente ejecutivo, Juan Garrigó Mejía como secretario general y Gloria Reyes como secretaria nacional de Organización. Milagros Ortiz Bosch, Eddy Olivares, Nelson Arroyo y Salvador Ramos ocuparán otras vicepresidencias dentro de la estructura partidaria.

Abinader fue elegido por unanimidad y reaccionó posteriormente agradeciendo el respaldo recibido. La nueva dirección será juramentada el 5 de septiembre y tendrá la responsabilidad de administrar el PRM mientras comienzan a definirse las candidaturas que competirán en el próximo ciclo electoral.

La situación tiene una particularidad política importante: Abinader no podrá aspirar nuevamente a la Presidencia de la República debido al límite constitucional de períodos. Esto significa que ejercerá la dirección del partido mientras varios dirigentes buscan posicionarse como posibles sucesores presidenciales.

El consenso también contó con la participación de figuras como el expresidente Hipólito Mejía y dirigentes vinculados a diferentes corrientes internas. La decisión evitó una confrontación abierta por el control de los principales puestos de dirección y presentó una imagen de cohesión partidaria.

Juan Garrigó sustituye a Carolina Mejía en la Secretaría General, mientras Gloria Reyes asume una posición considerada estratégica para la organización territorial. La composición de la nueva dirección comienza a ofrecer señales sobre el equilibrio interno que acompañará la carrera presidencial de 2028.

La elección de Abinader convierte al mandatario en árbitro directo de una etapa especialmente delicada para el PRM. El reto será preservar la unidad mientras diferentes aspirantes aumentan su actividad política y el partido intenta conseguir una tercera victoria presidencial consecutiva.

Saúl Moya

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