
Un tribunal federal del sur de Florida condenó a 20 años de prisión a Keegan Harricharan, un financista de Coral Springs, por su participación en un esquema de lavado de dinero relacionado con la conspiración que terminó en el asesinato del presidente haitiano Jovenel Moïse.
De acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, Harricharan se declaró culpable de conspiración para cometer lavado de dinero. Los fondos lavados provenían de préstamos obtenidos fraudulentamente de programas de ayuda por la pandemia del COVID-19, como el PPP y el EIDL.
Las autoridades estadounidenses indicaron que parte de ese dinero fue utilizado para apoyar la operación que buscaba derrocar al Gobierno haitiano y que finalmente terminó con el magnicidio de Moïse, ocurrido el 7 de julio de 2021 en Puerto Príncipe. En el ataque, el mandatario fue asesinado dentro de su residencia y la primera dama Martine Moïse resultó gravemente herida.
Según documentos judiciales, Harricharan habría participado en reuniones realizadas en el sur de Florida con otros implicados, donde se discutieron planes para conseguir fondos, armas, personal y equipos necesarios para ejecutar la operación. Las investigaciones señalan que su empresa fue utilizada para recibir y distribuir parte del dinero.
El caso vuelve a mostrar la conexión entre delitos financieros y violencia política internacional. Para la Fiscalía federal, seguir el rastro del dinero ha sido clave para identificar a quienes no necesariamente estuvieron en la escena del crimen, pero sí habrían contribuido a financiar la estructura que lo hizo posible.
La condena se suma a otros procesos abiertos en Estados Unidos contra personas acusadas de participar en la planificación, financiamiento o ejecución del asesinato de Moïse. Mientras tanto, Haití continúa enfrentando una profunda crisis política y de seguridad marcada por el avance de grupos armados y la debilidad institucional.