Aunque su nombre todavía no resuena con fuerza en República Dominicana y el apellido Foca pueda resultar poco familiar para muchos, no sería extraño que, cuando caiga el telón de los Juegos Centroamericanos, Chris Foca termine convertido en uno de los héroes dorados de la delegación quisqueyana.
El luchador, que competirá en la categoría de los 86 kilogramos, asumirá el reto de defender los colores patrios con entrega total y el orgullo de quien siente a Dominicana como parte esencial de su identidad.
Nacido en Cliffside, New Jersey, Chris lleva la sangre dominicana muy presente gracias a su madre, Angela Mejía de Foca, oriunda de Santo Domingo. Tras emigrar a Estados Unidos, gran parte de su familia se estableció en Bonao, pueblo con el que el atleta mantiene un vínculo cercano y al que ha viajado en numerosas ocasiones.

Más allá del deporte, el luchador de 25 años se ha esforzado por conectar con la cultura dominicana. Desde pequeño ha mostrado interés por conocer la historia del país, sus costumbres y, por supuesto, su gastronomía.
Sin dudarlo, asegura que entre sus platos favoritos están el mangú y el pescado frito, sabores que disfruta especialmente cuando visita Bonao, donde actualmente viven su abuela, tíos y varios primos. También ha tenido la oportunidad de conocer destinos como Punta Cana y Samaná.
Pero detrás de ese apego a sus raíces también existe una sólida historia deportiva.
Sus primeros pasos en la lucha llegaron de manera inesperada. Cuando apenas era un niño, encontró un folleto sobre lucha libre tirado en el piso de su escuela. Poco tiempo después, sus hermanos comenzaron a practicar la disciplina y él decidió seguir el mismo camino.
“Siempre hemos sido muy unidos. Entrenábamos juntos y vivimos momentos buenos y malos entre victorias y derrotas. Con el tiempo fuimos creciendo, porque desde el principio asumí esto con mucha seriedad y dedicación”, recordó.
Su padre, Mike Foca, fue uno de sus primeros entrenadores, mientras que Donnie Vinson también desempeñó un papel clave en su formación durante su etapa universitaria. Actualmente, Chris combina su carrera deportiva con labores como entrenador en Carolina del Norte.
El luchador llega a representar a Dominicana con un impresionante récord de 101 victorias y apenas 16 derrotas, una carta de presentación que lo coloca como una de las grandes esperanzas de medalla para el país.
Su integración a la selección dominicana surgió luego de que él mismo contactara a la Federación Dominicana de Lucha, aprovechando su condición de ciudadano dominicano. La oportunidad no tardó en transformarse en resultados, ya que en su primera participación consiguió clasificar a los Juegos Centroamericanos durante un torneo realizado en Panamá el pasado diciembre.
“Me recibieron con los brazos abiertos. La federación tiene un ambiente muy unido, se sienten como una familia y eso me hizo sentir cómodo desde el primer día”, expresó.
Desde entonces, Foca también ha defendido los colores dominicanos en competencias celebradas en Albania y Connecticut.
El respaldo de su familia ha sido una motivación extra en este nuevo capítulo de su carrera. Todos celebran con orgullo verlo competir bajo la bandera tricolor, mientras él sueña con escribir una página memorable para el deporte dominicano.
Su gran anhelo es subir al podio vistiendo el uniforme nacional y, si el esfuerzo termina acompañado por las notas del himno dominicano, asegura que será uno de los momentos más especiales de toda su vida.